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¿Alguna vez te has sentido como la peor mamá del mundo?  Yo creo que todas alguna vez hemos tenido una sensación similar.

A mí me pasó hace un tiempo, cuando vi que el torneo de squash de mi hijo menor se empalmaba con un torneo de voleibol al que mi esposo y yo ya nos habíamos comprometido a participar.  Decidí no pagar el torneo de squash para que mi hijo no fuera y así no hubiera temas de logística familiar (no había quien lo llevara al torneo ni quien lo recogiera). Me quedé tranquila.

Pero cuál va siendo mi sorpresa cuando un día después de su entrenamiento de squash, Pablo me dice -Mamá, le debes $500 al profe, porque ya me pagó lo del torneo de la siguiente semana-.  Me quedé helada, le expliqué que no lo había pagado porque no había quién lo llevara, quién se quedara a verlo competir y quién lo regresara a la casa.  Me dijo -no importa si no me vas a ver, pero sí quiero participar-.

Entonces, como todas las mamás, me puse en modo “resolver”.  Lo mejor que se me ocurrió fue pedir el apoyo del chofer de toda mi confianza que lo conoce muy bien.  Él lo llevó, le echó porras y lo regresó.  Mi hijo ganó la medalla de 3er lugar, por lo que el chofer me envió la foto.  Obvio me quería morir de no haber estado ahí con él… LA PEOR MAMÁ DEL MUNDO.

Ahora viene el segundo torneo de squash.  Lo agendo pues nada me va a detener ir a ver a mi hijo jugar.  Nos cambian la fecha y nos dicen que será después.  Mi marido me pide que le aparte este sábado, pues se hará un procedimiento médico que lo anestesian y tiene que haber un familiar presente.  Bloqueo la fecha.

¿Adivinaron? El torneo de squash es el mismo día del procedimiento médico de mi marido.  En esta ocasión sí hablé con mi marido y le pedí que le pidiera a su mamá que lo acompañara para que yo pudiera estar con NUESTRO hijo.  No iba a permitir que OTRA VEZ, fuera el chofer el que estuviera en las gradas viendo y apoyando a mi niño.  El procedimiento y el partido son mañana.  Que todo salga bien y que tenga la paz de “sacarme la espina” de no haber estado presente la última vez.  Después del torneo, me dedicaré a consentir a mi marido.

En esta familia, tenemos pocos compromisos, pero cuando los tenemos, todos son importantes y son la misma fecha.  Porque así somos…

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